Cuando se declara un incendio en un edificio o una nave industrial, lo que marca la diferencia entre un susto y una catástrofe es el tiempo: el que tarda el fuego en propagarse y el que tienen las personas para evacuar y los bomberos para actuar. La sectorización de incendios es, precisamente, la estrategia que compra ese tiempo. En esta guía te explicamos qué es, qué exige la normativa española y cómo se consigue una sectorización que de verdad funcione.
¿Qué es la sectorización de incendios?
La sectorización de incendios consiste en dividir un edificio en compartimentos independientes —llamados sectores de incendio— separados entre sí por elementos constructivos resistentes al fuego. El objetivo es que, si se origina un incendio en uno de esos sectores, el fuego y el humo queden confinados en él durante un tiempo determinado, sin propagarse al resto del edificio.
Cada sector se delimita con muros, forjados, puertas y sellados capaces de aguantar el fuego durante un número concreto de minutos. Esa capacidad se mide con la clasificación EI: la E es la integridad (el elemento no deja pasar llamas ni gases) y la I es el aislamiento (no transmite un calor excesivo a la cara no expuesta). Así, un muro EI 120 mantiene ambas propiedades durante 120 minutos. Si quieres profundizar en estas clasificaciones, lo explicamos en detalle en nuestra guía sobre RF-30, RF-60 y RF-90 y su equivalencia REI.
¿Por qué es tan importante sectorizar?
La sectorización es uno de los pilares de la protección pasiva contra incendios y cumple tres funciones esenciales:
- Limitar la propagación: confina el fuego en su zona de origen, evitando que afecte a toda la instalación y reduciendo drásticamente los daños materiales.
- Proteger la evacuación: mantiene libres de humo y fuego las vías de evacuación (pasillos, escaleras, salidas) el tiempo necesario para que todos los ocupantes salgan con seguridad.
- Facilitar la intervención: da a los servicios de bomberos un entorno más controlado y un margen de tiempo para actuar sin que el incendio se haya generalizado.
Qué dice la normativa
En España, la sectorización no es opcional: es una obligación legal cuyas exigencias dependen del uso del edificio. Hay dos marcos principales.
Edificios de uso general: CTE DB-SI
El Código Técnico de la Edificación, Documento Básico SI (Seguridad en caso de Incendio), en su sección SI 1 «Propagación interior», establece cómo debe compartimentarse cada edificio. Define la superficie máxima que puede tener cada sector de incendio según el uso (residencial, comercial, administrativo, pública concurrencia, aparcamiento, etc.) y la resistencia al fuego mínima de los elementos que lo separan, que habitualmente va de EI 60 a EI 120 en función de la altura de evacuación y el uso.
Naves y establecimientos industriales: RSCIEI
Para la industria se aplica el Reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales (RSCIEI). Atención al dato, porque es el error más repetido en las guías del sector: el RD 2267/2004 está derogado. Desde el 10 de mayo de 2025 el reglamento vigente es el aprobado por el Real Decreto 164/2025, de 4 de marzo (BOE-A-2025-7190), que además modificó el DB-SI del CTE y el RIPCI.
El cambio no es solo de número. Las configuraciones de edificio dejan de ser A, B y C: el antiguo tipo A se desdobla en AV (establecimiento separado en vertical de sus vecinos dentro del mismo edificio) y AH (separado en horizontal), y se mantienen B (edificio propio adyacente o a 3 m o menos de otro establecimiento), C (edificio propio a más de 3 m) y D (espacio abierto). Las tablas de superficies y de resistencias son nuevas, y el nivel de riesgo intrínseco se maneja desglosado de 1 a 8 en lugar de agrupado en bajo, medio y alto.
Sectorización de incendios en naves industriales
La nave industrial es el caso donde la sectorización aprieta más, porque son superficies grandes, con carga de fuego alta y con una estructura metálica que pierde capacidad portante muy rápido. Todo el cálculo se reduce a cruzar dos variables del reglamento vigente: el nivel de riesgo intrínseco del sector y la configuración del edificio.
El nivel de riesgo sale de la densidad de carga de fuego ponderada y corregida (Qs) del sector, en megajulios por metro cuadrado:
| Nivel | Densidad de carga de fuego (Qs) |
|---|---|
| Bajo 1 | Qs ≤ 425 MJ/m² |
| Bajo 2 | 425 < Qs ≤ 850 MJ/m² |
| Medio 3 | 850 < Qs ≤ 1.275 MJ/m² |
| Medio 4 | 1.275 < Qs ≤ 1.700 MJ/m² |
| Medio 5 | 1.700 < Qs ≤ 3.400 MJ/m² |
| Alto 6 | 3.400 < Qs ≤ 6.800 MJ/m² |
| Alto 7 | 6.800 < Qs ≤ 13.600 MJ/m² |
| Alto 8 | Qs > 13.600 MJ/m² |
Superficie máxima de cada sector de incendio
Con el nivel de riesgo y la configuración ya se entra en la tabla 2.1.1 del anexo II, que fija cuántos metros cuadrados construidos puede tener como máximo cada sector. Estos son los valores para plantas sobre rasante:
| Nivel de riesgo | Tipo AV | Tipo AH | Tipo B | Tipo C |
|---|---|---|---|---|
| Bajo 1 | 2.000 m² | 6.000 m² | 12.000 m² | Sin límite |
| Bajo 2 | 1.000 m² | 4.000 m² | 8.000 m² | 12.000 m² |
| Medio 3 | 500 m² | 3.500 m² | 7.000 m² | 10.000 m² |
| Medio 4 | 400 m² | 3.000 m² | 6.000 m² | 8.000 m² |
| Medio 5 | 300 m² | 2.500 m² | 5.000 m² | 7.000 m² |
| Alto 6 | No admitido* | 2.000 m² | 4.000 m² | 6.000 m² |
| Alto 7 | No admitido* | 1.500 m² | 3.000 m² | 5.000 m² |
| Alto 8 | No admitido* | No admitido* | No admitido* | 4.000 m² |
Esas cifras se corrigen con cuatro reglas que conviene conocer antes de dar por buena una superficie:
- Bajo rasante. En tipo AV el máximo baja a 400 m². En AH, B y C las superficies de la tabla se dividen por dos.
- Fachada accesible. Si la fachada accesible alcanza el 50 % o más del perímetro del establecimiento, las superficies se multiplican por 1,25.
- Extinción automática. Si un sistema fijo de rociadores —u otro sistema fijo de extinción automática apropiado— cubre la totalidad del sector, las superficies se multiplican por 2. Las dos correcciones anteriores son acumulables: juntas dan un factor de 2,5.
- Tipo C sin límite. En configuración C el sector puede tener cualquier superficie si está íntegramente protegido por extinción automática y hay más de 10 metros libres hasta otros establecimientos y hasta parcelas edificables.
De aquí sale una conclusión que cambia presupuestos: instalar rociadores puede evitar levantar muros. En una nave de riesgo medio en configuración B, pasar de 5.000 a 10.000 m² de sector con extinción automática es la diferencia entre sectorizar o no sectorizar. Es una decisión de proyecto donde la protección pasiva y los sistemas activos de detección y extinción se negocian entre sí.
Con qué resistencia al fuego se separan los sectores
Definidos los sectores, la tabla 2.1.2 fija el EI mínimo de los elementos que los delimitan. Para plantas sobre rasante:
| Nivel de riesgo | Tipo AV | Tipo AH | Tipo B | Tipo C |
|---|---|---|---|---|
| Riesgo bajo | EI 90 | EI 90 | EI 60 | EI 30 |
| Riesgo medio | EI 120 | EI 120 | EI 90 | EI 60 |
| Riesgo alto | No admitido* | EI 180 | EI 120 | EI 90 |
- Si el elemento separador es además portante, se le exige el REI equivalente.
- Las puertas y portones que compartimentan sectores deben alcanzar al menos la mitad del EI₂ exigido al elemento que separan, o la cuarta parte si el paso se hace por vestíbulo previo con dos puertas. Las peatonales necesitan cierre automático C5 (o C3 con retenedor eléctrico).
- Existe una reducción relevante: en edificios sobre rasante de una sola planta y cubierta ligera, con extinción automática y control de humos en todo el sector, los valores pueden bajar hasta EI 30 en tipos B y C.
- Frente a otros establecimientos (medianeras y cerramientos de separación) las exigencias son mayores y fijas: EI 120 en riesgo bajo, EI 180 en medio y EI 240 en alto.
Qué se ejecuta en obra para cumplirlo
Las tablas se traducen en trabajo concreto sobre la nave, y casi siempre en este orden:
- Muros separadores que alcancen el EI de la tabla, con su forjado o cubierta resuelta en el encuentro.
- Protección de la estructura portante que delimita el sector, con mortero proyectado si no queda vista o con pintura intumescente si sí lo queda.
- Sellado de todos los pasos de instalaciones que atraviesen el muro: cables, bandejas, tuberías y conductos.
- Puertas y compuertas cortafuegos con su clasificación y su cierre automático.
- Franjas cortafuegos en cubierta, medianeras y encuentros de fachada, para cerrar el recorrido exterior del incendio.
- Certificado con los espesores realmente medidos, que es lo que se presenta en la inspección.
Desde 2025 hay una razón añadida para hacerlo bien: el artículo 13 del reglamento vigente obliga a una inspección por organismo de control habilitado al menos cada cinco años, y su apartado 2.d) exige comprobar expresamente que los requisitos constructivos de protección pasiva —es decir, la sectorización y su ejecución— siguen en correcto estado. Antes se revisaban los extintores; ahora se revisan también los sellados. Si estás decidiendo qué medidas necesita tu caso concreto, puede ayudarte la comparativa de seis casos de obra reales.
Los elementos que forman un sector de incendio
Un sector solo es estanco al fuego si todos sus límites mantienen la resistencia exigida. Una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil, y aquí los eslabones son:
- Muros y forjados resistentes al fuego (tabiquería EI, fábrica, paneles).
- Puertas cortafuegos con su clasificación EI y cierre automático.
- Sellado de penetraciones: los pasos de cables, bandejas eléctricas, tuberías y conductos que atraviesan el muro o forjado.
- Sellado de juntas de dilatación y encuentros entre elementos.
- Compuertas cortafuegos en los conductos de ventilación y climatización.
El punto débil: penetraciones y juntas
Este es el error más frecuente que encontramos en obra: un muro perfectamente construido con resistencia EI 120 que queda completamente inutilizado porque una simple bandeja de cables lo atraviesa por un hueco sin sellar. El fuego y, sobre todo, el humo encuentran ahí su vía libre hacia el sector contiguo.
Por eso, el sellado cortafuegos de las penetraciones es la pieza clave de cualquier sectorización. Se ejecuta con sistemas certificados —morteros ignífugos, paneles, masillas y collarines intumescentes— que recuperan la resistencia EI del elemento atravesado y, en muchos casos, se expanden con el calor para cerrar el hueco que dejan los materiales que se funden (como las tuberías plásticas).

Cómo garantizamos la sectorización en Ignifugados Armero
En Ignifugados Armero ejecutamos la sectorización de incendios de forma integral, con sistemas certificados y personal especializado:
- Sellado de penetraciones y juntas con soluciones intumescentes y morteros adaptadas a cada tipo de paso (eléctrico, mecánico, mixto).
- Protección de la estructura que delimita los sectores mediante pintura intumescente o mortero ignífugo, para que muros y forjados alcancen la resistencia exigida.
- Franjas y barreras cortafuegos en fachadas, cubiertas y medianeras.
- Documentación y certificado de los trabajos ejecutados, imprescindible para inspecciones y licencias.
Trabajamos en toda España, con especial presencia en Madrid, la Comunidad Valenciana y Cataluña, tanto en obra nueva como en rehabilitación y subsanación de deficiencias detectadas en inspecciones.
Mantenimiento y certificación
La sectorización no es un «se instala y se olvida». Cualquier reforma posterior —pasar un nuevo cable, abrir un hueco, instalar una máquina— puede romper la compartimentación. Por eso es fundamental revisar periódicamente los sellados y las puertas cortafuegos y documentar cada intervención. Además, en muchos casos la normativa exige un certificado de ignifugación que acredite que la protección cumple los valores de resistencia al fuego del proyecto.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre sectorización y compartimentación?
En la práctica se usan como sinónimos. «Compartimentación» es el término más genérico (dividir en compartimentos), mientras que «sector de incendio» es la unidad concreta que define la normativa con una superficie y una resistencia al fuego determinadas.
¿Qué resistencia al fuego necesita cada sector?
Depende del uso del edificio y de la normativa aplicable (CTE DB-SI o RSCIEI). Los valores habituales para los elementos de separación van de EI 60 a EI 120, pero el dato exacto lo fija el proyecto de protección contra incendios.
¿Es obligatoria la sectorización en una nave industrial?
Sí. El RSCIEI vigente (RD 164/2025) limita la superficie de cada sector en función de la configuración del edificio —AV, AH, B, C o D— y del nivel de riesgo intrínseco, que va de 1 a 8. Un sector de riesgo medio en una nave tipo B, por ejemplo, no puede superar los 5.000 a 7.000 m² según su subnivel, salvo que se instale extinción automática. Superar esos límites sin sectorizar impide obtener la licencia de actividad.
¿Puedo perder la sectorización tras una reforma?
Totalmente. Abrir un nuevo paso de instalaciones sin volver a sellarlo, o sustituir una puerta cortafuegos por una convencional, anula la resistencia del sector. Tras cualquier reforma conviene revisar y resellar.
¿Necesitas sectorizar tu edificio o nave?
Sectorizamos naves e instalaciones en toda España, incluidas Murcia y Burgos.
En Ignifugados Armero estudiamos tu caso, te proponemos la solución certificada que exige tu normativa y la ejecutamos con garantía. Contacta con nosotros y te asesoramos sin compromiso sobre la sectorización de incendios de tu instalación.



