La propagación de un incendio rara vez se limita al punto donde se inicia. El fuego busca caminos: sube por una fachada, salta a la cubierta contigua, cruza una medianera hacia el edificio de al lado. Para impedir esa expansión existen las franjas cortafuegos, uno de los elementos de protección pasiva más exigidos por la normativa española y, a la vez, uno de los peor entendidos. En este artículo explicamos qué son, qué obliga el CTE DB-SI y el RSCIEI, con qué materiales se ejecutan y cómo deben mantenerse en naves industriales y edificios.
Qué es una franja cortafuegos y para qué sirve
Una franja cortafuegos es una banda continua de material resistente al fuego que se dispone en un elemento constructivo (fachada, cubierta o medianera) para limitar la propagación del incendio de un sector a otro, de una planta a la superior o de un edificio a otro colindante. Su función no es aguantar la carga estructural, sino crear una barrera térmica y física que impida que las llamas y los gases calientes salten esa distancia crítica.
El principio es sencillo: el fuego, cuando rompe una ventana o atraviesa una cubierta, tiende a proyectarse hacia arriba y hacia los lados. Si en ese recorrido encuentra una franja con una determinada resistencia al fuego —expresada como EI (integridad y aislamiento) durante un número de minutos—, se le niega el paso durante el tiempo necesario para la evacuación y la intervención de los bomberos. Las franjas trabajan, por tanto, sobre dos frentes de la seguridad contra incendios: la propagación exterior (entre edificios y por fachada/cubierta) y la propagación interior (entre sectores de un mismo edificio).
Tipos de franjas cortafuegos
No todas las franjas cumplen la misma misión ni se ubican en el mismo sitio. Conviene distinguir las tres situaciones más habituales:
- Franja perimetral en fachada (EI). Se sitúa en el encuentro entre plantas o entre sectores de incendio dentro de la propia fachada. Su objetivo es evitar que el fuego que sale por un hueco (una ventana) suba y entre por el hueco de la planta inmediatamente superior. El CTE exige que estos encuentros dispongan de una franja con una resistencia mínima al fuego, medida en sentido vertical.
- Franja entre sectores en cubierta. Cuando dos sectores de incendio quedan separados y sus cubiertas son contiguas, debe garantizarse una franja en la cubierta que impida el salto del fuego por encima del muro o compartimentación. Es una de las zonas que más se descuida y, sin embargo, una de las vías de propagación más rápidas.
- Medianeras. El muro medianero que separa dos edificios colindantes debe comportarse como una barrera resistente al fuego en toda su altura, prolongándose incluso por encima de la cubierta cuando la normativa lo requiere. La medianera es, en esencia, una gran franja cortafuegos vertical entre propiedades distintas.
En muchos proyectos, la solución idónea pasa por una franja perimetral mediante estructura independiente y nervometal proyectado, especialmente cuando el elemento de fachada o cubierta original no ofrece por sí mismo la resistencia exigida.

Qué exige el CTE DB-SI
El Código Técnico de la Edificación, en su Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio (DB-SI), regula estas exigencias en dos de sus secciones:
DB-SI 1: propagación interior
Establece la compartimentación en sectores de incendio y fija la resistencia al fuego de los elementos que los separan. Aquí es donde entran las franjas que garantizan que un incendio confinado en un sector no comprometa a los contiguos.
DB-SI 2: propagación exterior
Es la sección que aborda directamente las franjas de fachada y cubierta. Exige, por ejemplo, que para limitar el riesgo de propagación vertical por fachada entre dos sectores o entre una zona de riesgo especial y otras zonas, los puntos de encuentro dispongan de una franja de una determinada dimensión con clase de reacción y resistencia al fuego adecuadas. También regula la separación entre edificios colindantes y el tratamiento de las cubiertas para evitar el salto del fuego de un edificio a otro.
La lógica del DB-SI es siempre la misma: acotar la distancia y el tiempo que el fuego necesitaría para propagarse, e interponer en ese camino un elemento con clasificación EI suficiente. Los valores concretos (dimensiones de la franja, minutos de resistencia) dependen del uso del edificio, la altura y la configuración de los huecos, por lo que deben verificarse siempre sobre el proyecto concreto.
El RSCIEI en naves industriales
Los edificios industriales no se rigen por el CTE en materia de incendios, sino por el Reglamento de Seguridad Contra Incendios en Establecimientos Industriales (RSCIEI). Este reglamento es especialmente estricto con la sectorización y con la propagación entre establecimientos, porque una nave suele albergar cargas de fuego elevadas y grandes superficies diáfanas.
En el contexto industrial, las franjas y las medianeras adquieren un protagonismo enorme: el RSCIEI exige que los elementos delimitadores entre sectores o entre establecimientos colindantes ofrezcan una resistencia al fuego determinada, y que las cubiertas ligeras —muy frecuentes en naves tipo panel sándwich— reciban un tratamiento de franja que impida la propagación horizontal del incendio de un sector a otro. Cualquier proyecto de ignifugar una nave industrial debe contemplar estas franjas desde el inicio, no como un añadido posterior.
Materiales y sistemas para ejecutar franjas cortafuegos
La franja se materializa con productos y sistemas ensayados y clasificados según las normas europeas de resistencia al fuego. Los más habituales son:
- Mortero ignífugo proyectado sobre nervometal. Consiste en fijar una malla metálica (nervometal) como soporte y proyectar sobre ella un mortero de altas prestaciones. Es una solución muy versátil para crear franjas de fachada y cubierta con la geometría exacta que exige el proyecto, incluso cuando el soporte original no existe o es insuficiente.
- Paneles rígidos resistentes al fuego. Placas de silicato, cartón-yeso cortafuegos u otros paneles técnicos que se montan formando la barrera. Aportan rapidez de montaje y buen acabado.
- Lana de roca. Aislante mineral incombustible (clase A1 de reacción al fuego) que se emplea como núcleo o relleno de la franja, con excelente comportamiento térmico a alta temperatura.
La elección del sistema depende del tipo de franja, del soporte disponible, de la resistencia EI requerida y de las condiciones de la obra. Lo determinante es que el conjunto instalado disponga de clasificación de resistencia al fuego y se ejecute conforme a las condiciones del ensayo, ya que un montaje incorrecto anula las prestaciones del material.
Franjas cortafuegos frente a sellados cortafuegos
Es un error frecuente confundir ambos conceptos. Una franja cortafuegos es una banda continua de material que forma parte de un elemento constructivo grande (fachada, cubierta, medianera) para frenar la propagación a lo largo de una superficie. Un sellado cortafuegos, en cambio, resuelve las penetraciones y juntas: el hueco por donde pasa un tubo, una bandeja de cables o un conducto a través de un muro o forjado sectorizador.
Dicho de otro modo: la franja crea la barrera, y el sellado tapa los agujeros que la atraviesan. Ambos son imprescindibles y complementarios; de nada sirve una compartimentación perfecta si las instalaciones que la cruzan dejan huecos sin proteger. Si quieres profundizar, hemos explicado en detalle qué son los sellados cortafuegos y por qué son imprescindibles.
Mantenimiento e inspección de las franjas
La protección pasiva no es un elemento que se instale y se olvide. Con el paso del tiempo, las obras de reforma, el paso de nuevas instalaciones o el simple deterioro pueden comprometer la continuidad de una franja. Por eso el mantenimiento periódico es esencial:
- Revisar la continuidad de la franja: que no existan roturas, desprendimientos del mortero, fisuras ni huecos abiertos por reformas posteriores.
- Comprobar que ninguna instalación nueva (climatización, cableado, fontanería) haya atravesado la franja sin el sellado correspondiente.
- Verificar el estado de los paneles y anclajes en franjas de cubierta, especialmente expuestas a la intemperie y a las dilataciones.
- Documentar cada inspección para acreditar el mantenimiento ante una eventual revisión de la Administración o de la compañía aseguradora.
En establecimientos industriales, además, el propio RSCIEI y la normativa de mantenimiento de instalaciones de protección contra incendios obligan a un seguimiento continuado del estado de la sectorización.
Certificación
Toda franja cortafuegos debe quedar respaldada por documentación que acredite sus prestaciones: fichas técnicas y marcado de los productos, informes de clasificación de resistencia al fuego según las normas europeas aplicables y un certificado de instalación emitido por la empresa que ejecuta los trabajos. Esta documentación es la que permite demostrar, ante la propiedad, la Administración o la aseguradora, que la compartimentación cumple lo exigido por el CTE DB-SI o el RSCIEI. Sin certificación, aunque el material sea el correcto, no hay forma de acreditar que la protección es válida.
Conclusión
Las franjas cortafuegos son una pieza clave de la estrategia de compartimentación de cualquier edificio y, muy especialmente, de las naves industriales. Entender qué exige el CTE DB-SI y el RSCIEI, elegir el sistema adecuado (mortero sobre nervometal, paneles o lana de roca), no confundirlas con los sellados y mantenerlas en el tiempo marca la diferencia entre una protección real y una que solo existe sobre el papel.
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