La pintura ablativa es un tipo de recubrimiento ignífugo que funciona mediante un proceso de ablación al exponerse a altas temperaturas.
Durante un incendio, la pintura reacciona químicamente, liberando gases que enfrían la superficie y formando una capa carbonosa aislante que protege el material subyacente del calor y las llamas.
Estos revestimientos son eficaces para proteger madera, acero, plásticos y otros materiales combustibles o sensibles al calor.
Su aplicación puede aumentar significativamente la resistencia al fuego, contribuyendo a la seguridad estructural y dando más tiempo para la evacuación.
A menudo se confunde con la pintura intumescente, aunque su mecanismo de acción puede ser diferente: ambas crean una barrera aislante que protege el sustrato.
Cada proyecto requiere máxima precisión. Así garantizamos un servicio seguro, certificado y adaptado a cada obra.
Revisamos planos, memorias y normativa aplicable para definir el sistema ignífugo más adecuado.
Elaboramos la propuesta económica con detalle de los tratamientos, tiempos de ejecución y certificación incluida.
Aplicamos el sistema con personal especializado, supervisión técnica y emisión de certificados EI finales.